Corazón Corazón de la Reserva Jaguar del Norte

La Reserva Jaguar del Norte® estaba en su infancia cuando un joven jaguar caminó por una de nuestras cámaras activadas por movimiento en 2006. Este primer avistamiento de un cachorro de jaguar precipitaría la expansión de la reserva hacia el área mucho más grande que es protegida hoy en día.

Tres años después, en 2009, el cachorro volvió a aparecer como una adulta hermosa y elegante. La llamamos Corazón por el distintivo manchón en forma de corazón en su hombro izquierdo.

Durante los siguientes cinco años, fue fotografiada en la reserva 30 veces más. Las imágenes más destacadas de Corazón incluyen llevar una caza de jabalí y fotos de ella en la misma cámara que el jaguar macho El Inmenso con solo unos días de diferencia.

Corazón estaba en su casa en la reserva. Seguimos sus pasos mientras criaba al menos tres camadas de cachorros, y su presencia continua nos dio la certeza de que, en la reserva, los jaguares estaban a salvo. Pronto descubrimos que el territorio de Corazón incluía ubicaciones fuera del área protegida.

Foto de 2011 cortesía de Jesús F. Moreno Martínez / Primero Conservation

Investigadores del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, comenzaron a trabajar con La Asociación para la Conservación del Jaguar en la Sierra Alta de Sonora. Al norte y al este de la reserva atraparon, pusieron collares y liberaron dos jaguares: un macho con collar en 2012 y una hembra en 2013. Ésta era Corazón.

Corazón on Northern Jaguar Reserve, 2011

Entonces sucedió lo impensable. En 2014, el collar de Corazón transmitió la señal de su muerte. Había sido asesinada, aparentemente con veneno, y su cuerpo quemado. Para agravar este trágico suceso, pequeñas huellas de jaguar indicaban que tenía un cachorro cerca. El cachorro no podría haber sobrevivido sin ella.

El rancho privado donde murió Corazón no colinda con la reserva ni es uno de los ranchos Viviendo con Felinos® dentro de la zona inmediata de amortiguación de la reserva. Aunque el terreno accidentado y sin caminos presenta una barrera para que las personas viajen, un jaguar puede atravesar este paisaje montañoso con facilidad.

Se inició una investigación formal. El Grupo Nacional de Expertos en Jaguares, un órgano consultivo del gobierno, presionó a las autoridades para que establecieran un ejemplo de no tolerancia para quienes atenten contra la vida silvestre en peligro de extinción. Hasta la fecha, nadie en México ha sido condenado por matar a un jaguar, a pesar de que la especie tiene plena protección por ley.

En el momento de la muerte de Corazón, la conocíamos más íntimamente que a cualquier otro jaguar. Ella creció en la reserva, y la reserva creció con ella. La muerte de Corazón fue una pérdida tremenda para la población de jaguares del norte y una pérdida personal para nosotros por lo que continuamos nuestro trabajo en su memoria.